Uno siempre actúa de forma diferente a lo normal cuando esta trabajando bajo presión.
Algunos los modifica más, y a otros menos.
Yo en este momento estoy bajo presión.
Tengo ganas de destruir a los que más amo.
En pedazos.
En hacerlo sufrir.
Porque siento que libera en mi mucha presión injusta.
La tormenta no terminó.
Es más, nunca va a terminar.
Porque, aquella vez, que comencé esta pesadilla,
por más que no quise las consecuencias,
la tormenta era de verdad, y todo lo que hice fue de verdad.
Nunca mentí.
Así que la tormenta sigue ahí.
Y cada piedra que se tire,
cada vez que algo amenace la tranquilidad,
volverá.
Y no exageraré nada.
Así que es mejor no trabajar con presión encima,
no para mí.